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Claraboya

cuerda beso rosa
Mira a través de ella y deja pasar tu luz.

Pegado al alma

Cansada del ruido abrumador que se interponía como una barrera insalvable entre mi corazón y mis pensamientos, dotando a éstos de un color grisáceo, de un sonido monótono, de un desalentador abismo entre mis dos mundos, que deseaba fueran uno fuerte y sólido.

Opté una vez más por huir del frío cemento, del horizonte metálico, de la densa polución, en busca de mí pequeño oasis, el pulmón a través del cual me permitía respirar, recuperar el aliento, acumular energía, en definitiva me permitía continuar viviendo.

Pese a que estaba a escasos kilómetros de mi hogar, me veía obligada a utilizar mi vehículo para el desplazamiento, empezaba a convertirse en un hábito, cuando notaba que las fuerzas me abandonaban...... a pesar de mi resistencia inicial, poco a poco sucumbía a la necesidad de escapar, y escapaba......, no era sólo un desplazamiento físico, era un desplazamiento integral.

Aquel día absorta en mis pensamientos, no me fijé en como paré el motor, como salí del coche, como empecé a caminar, ni siquiera en que camino tomé, simplemente me desprendí de las piezas de ropa que me incomodaban, deje mi maletín lleno de documentos en el asiento trasero del coche, me saqué los zapatos y con ellos, los restos de la supuesta civilización de donde procedía y empecé a caminar descalza sobre la húmeda y mullida hierva.

Atenta al sonido del agua al entrechocar con las piedras, sólo era consciente de los rayos de sol que se filtraban entre los árboles, y que dotaba a éstos un color y una luz indescriptibles. El agua estaba fría, bueno más bien helada, pero yo en mi ensimismamiento no detecté el cambio de temperatura hasta que al cabo de un rato note como mi piel iba cambiando de color y me di cuenta del tiempo en que había estado ausente, fuera de mí.

Salí del agua y en un pequeño claro me tumbé suavemente sobre la manta verde y mullida, deje que el sol me acariciará, que los colores y las flores me besarán, que sus olores me cubrieran y desee permanecer así...... en esa posición, quieta, inmóvil incapaz de romper el hechizo.

Miré y miré sólo quería llevarme esa belleza pegada a mi alma. Frente a mí un árbol centenario me observaba, sentí la necesidad de acercarme y abarcarlo entre mis brazos, había oído y leído sobre la energía que transferían los árboles al abrazarlos, no sabía........ pero allí simplemente desee hacerlo y lo abracé, cerré los ojos, respiré profundamente, de mis pies crecieron raíces invisibles que se entrelazaron con las del árbol, de mis brazos crecieron ramas, líneas difuminadas que ascendían guiadas por los rayos de sol hasta lo más alto.

Mis pensamientos habían cesado, mi mente en calma, sólo era capaz de disfrutar del momento, empecé a percibir su energía, igual que antes era capaz de percibir la polución, con la misma densidad y supe que la próxima vez que deseará disfrutar de esa sensación, de esa energía, ya no necesitaría huir, porqué había descubierto como encontrarla, sin necesidad de moverme de casa.

Brisa Urbana
10/06/2004 00:00 #. ¿Realidad o Ficción?


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