Claraboya

cuerda beso rosa
Mira a través de ella y deja pasar tu luz.

Perseverancia

Las notas empezaron primero a resbalar del instrumento, desfiguradas, desdibujándose en la estancia, eran notas recién nacidas, con ese olor a nuevo que tanto me gusta. Empecé a sentir el cosquilleo que se producía en mi espíritu cuando estaba a punto de ocurrir algo a lo que debía prestar atención. Pero en aquel pequeño antro, por poner algún nombre al sitio donde me encontraba, no se me ocurría que cosa relevante podría ocurrirme.

Cerré los ojos, acomodé mi cuerpo a aquel diminuto y colorido sillón, que no encajaba en absoluto con la decoración tosca del lugar, y dejé a mis pensamientos bailar al ritmo de la música, que ahora empezaba a tener forma y color, al igual que ocurre con las pinturas, que tras las primeras pinceladas, empiezan a dejar entrever la belleza que después se reflejará en nuestra mirada.

Ensimismada en mis pensamientos y concentrada en la imagen que me devolvía el espejo que tenía situado frente a mí, que reflejaba mi lado domesticado y mi lado más salvaje conviviendo en perfecta armonía, no percibí a la silueta que entre las sombras que se descolgaban como cuadros de las paredes, empezó a dibujarse en ese mismo espejo.

Para cuando lo vi ya era tarde, sus labios ya se acercaban a los míos y tuve el tiempo justo de rodearlos con mi mejilla. La cara del hombre no cambio de expresión, para cualquier observador neutral la escena habría pasado desapercibida, pero yo le conocía lo suficiente, para saber que bajo la frialdad de que quería dotar su expresión, en ese momento en su interior un remolino de emociones, pugnaban por desatarse y fundirse en un cálido abrazo mezcladas entre las mías.

Sin embargo nada de eso ocurrió. Su tez morena, que contrastaba con mi blanca piel, sus ojos claros, que contrastaban con mi oscura y profunda mirada, sus labios que guardaban celosamente una mueca en forma de sonrisa, contrastaban con mi sonrisa que enmarcaba una cara. Sin embargo mi sonrisa expresaba tristeza de hecho poco a poco empezó a disiparse entre mis recuerdos.

Hacía ya un año que nos habíamos separado, en un día en que nuestro amor escapó a nuestro entendimiento, al principio me convencí que detrás de cada noche, vendría un nuevo amanecer, pero el amanecer, cada día tardaba más en despuntar, y poco a poco la oscuridad lo invadió todo.

Yo, por aquel entonces componía canciones, pero para que mi creatividad diera sus mejores frutos, necesitaba de la experiencias propias o ajenas, y en los últimos tiempos mi vida se estaba despoblando, los días en los que yo era amor, se estaban trasladando de ciudad, y eso hacía que las letras que componía sonaran huecas, vacías.

En este momento no estoy segura, de cuantos minutos pasaron, hasta que recuperamos la capacidad de hablar, de comunicarnos con algo más que no fueran nuestras miradas.

La primera en hablar fui yo, intenté que mi tono sonará tan dulce como siempre......y la pregunta salió como si otra persona la hubiera formulado.

- ¿Qué te ha ocurrido, pareces tan distinto....?

Ahora al fijarme mejor y estudiar con detenimiento su expresión, pude ver cosas que hasta ahora habían pasado desapercibidas, pude comprobar que su mirada no parecía tan fría como en un primer momento había podido vislumbrar, casi la vi cálida, sentí que esa mirada estaba intentando expresar algo, ya que sus palabras parecían no querer acompañarla.

El contesto, con un escueto:

- Es que ya no soy el mismo, éste hombre que tienes ante ti es distinto. Deje mi cargo de alto directivo, abandoné el mundo de la empresa, huyendo de ese yo que me era tan desconocido, y que me había obligado a dejar lo que más amaba, yo le odiaba por eso.
Por ello, me obligue a huir a alejarme de él, tanto, que ahora el hombre que tienes ante ti sólo conserva un pequeño recuerdo en su alma de aquel que fue, para evitar volver a encontrase con él.

Hablamos hasta el amanecer, un amanecer que compartimos. Con los primeros rayos de sol, nuestras vidas volverían a separarse, yo viajaba a un rincón remoto y él debía colaborar con sus aportaciones para un artículo en una importante revista, sobre uno de los lugares más bellos y más pobres que pueblan nuestro mundo.

No quisimos compartir nuestros destinos, pensamos que sería muy triste imaginarnos tan lejos físicamente y tan cercanos en nuestros corazones. Así que una vez preparados, nos dirigimos a la salida del hotel con nuestros equipajes, nuestras ojeras, que denotaban la falta de descanso, y nuestra tristeza, que era lo que más nos pesaba del equipaje.

Paramos un taxi y esta vez deje que sus labios y mis lágrimas se besaran, dejé que me corazón se quedará entre sus cosas, y él supo que se lo llevaba enganchado a su piel. Cuando el taxi arrancó grito algo, pero el viento que entraba por la ventanilla abierta sólo me entregó un rompecabezas con sus letras, que no sabía como descifrar.

No conservo ni un vago recuerdo de las horas que pasé en aquel avión, ninguno, los borré de mi mente, incluso antes de que finalizará el viaje, mi avión hizo dos escalas, se alargo 10 horas más de lo previsto, es mi único recuerdo, eso y que cuando viaje del avión con los ojos hinchados y rojos por lo que supongo fue un continuo llorar, mi mirada veía borroso y casi no pude distinguirle entre los pocos visitantes del aquel remoto aeropuerto. Sólo me enteré que estaba allí, al sentir la dulzura de su voz al susurrar mi nombre resbalando por mi piel en forma de beso.

De cómo supo como y donde encontrarme nunca me lo dijo, y realmente ahora ya no me importa mucho, por que en estos días......mientras estoy junto a él.....

DETRÁS DE CADA NOCHE, LLEGA UN NUEVO AMANECER.

Brisa Urbana.
24/06/2004 19:41


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]