Reinvéntame con tu mirada
Tocando techo
me tropecé con tus pies,
y tus pies me cogieron de la mano,
y mi mano te sonrió mirándote a los ojos.
Y tus ojos me hablaron
en un idioma que no conocía
pero que extrañamente entendí.
Y al terminar nuestra conversación sin palabras,
bebí de tu alma, porque mi alma tenía sed
y tu sabor a miel me alimentó,
con la solidez que alimenta el calor al fuego,
de ese fuego abrasador que sin embargo no quema.
Y con el reflejo de esa luz
pegada todavía a mis cabellos
me miré en el espejo
y mi figura invisible
me sorprendió por su belleza.
Brisa Urbana
01/11/2004 16:49