Besos de miedo
Siempre he tenido miedo a tener miedo, y a por miedo dejar de hacer cosas que amo y deseo para mí vida. He escrito alguna vez sobre mi miedo, en una ocasión incluso le puse nombre, le invité a un café y luego le di plantón. Pensé que así me desprendería de él, me olvidaría, pero mi miedo parece amarme por encima de todo y parece no desanimarse a pesar de las múltiples ocasiones en las que le he ignorado.
Mi miedo viene a arroparme por las noches, me habla próximo a mi oído para dotar de intimidad nuestros silencios, interrumpe mis conversaciones, incluso una vez se atrevió a besarme en los labios para evitar que otros labios me besaran.
Vuelve a mí una y otra vez, pese a mis continuos desplantes, quizás por eso hacía días que no aparecía, pero ayer... volvió otra vez, tomó mi mano y yo le miré a los ojos, él se ruborizó porque hasta ahora nunca lo había hecho y cuando me acerqué a su oído y le susurre palabras de amor, sentí que está vez era él el que temblaba de su propio miedo.
Le di las gracias, le sonreí, le abrace con ternura y le recordé que no permitiré que dirija mi vida, en ese momento creo que él se dio cuenta de que nuestra relación había cambiado y que ya nunca volvería a ser igual.
Se fue sin mirar atrás, perdido entre su sombra. Sé que volverá a mí porque me ama, pero también sé que ya no intentará dirigirme, igual solo desea acompañarme por si lo necesito.
Brisa Urbana
14/11/2004 20:36