Puedo sentirme a miles de kms. del lugar donde me encuentro, quizás por que ya no estoy en él. Dejar que mis oídos ensordecidos por el sonido del silencio, el mío propio, que no se manifiesta, que lo hace a través de palabras que quizás no sean las mías. No puedo continuar sin escuchar las voces que me llaman, que pronuncian mi nombre, ese nombre que yo no escogí y que me envuelve en la trampa de sus letras.
De que sirven esas palabras a las que tantas veces me abrazo, si su lugar queda suspendido en el aire, si no son comprensibles, si huyen lejanas a mi realidad a la del mundo que me rodea.
¿Cómo puedo recuperarme, encontrarme, olvidarme, sentirme? ¿Cuál de mis otros yo, aparecerá para mirarme?
Me miras, me miro furtivamente, como si la mirada del pasado, me recordará el presente, y no importa porque cada mirada es una sombra en su mundo, que a veces se cruza con mi mundo, pero en realidad ¿Cuántos mundos existen?
Y aunque ahora te arrastres por mi cara, como un lamento, húmeda, empujada por la fuerza de la gravedad, por mi ignorancia, por la soledad de mi mundo, que hoy se limita a ver borroso, aunque mi lengua juegue como cuando era niña a absorber tu sabor salado, yo no te deseo en mi vida, por eso al final evaporada, te marcharás y yo seguiré aquí esperando a que nunca más regreses.
Fuerte o débil, acompañada o sola, abrazada a la soledad de mi mundo, ya no necesito expresarte, porque una vez lo hice y las risas ensordecieron mi llanto, hoy no necesito compartirte, si tanto me amas quédate conmigo para siempre, instálate en mi corazón y sabrás de una vez por todas lo que es el verdadero amor, solo te voy a pedir una cosa a cambio, deja de camuflarte en un nombre de mujer.
Brisa Urbana
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