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Hoy la tierra llueve, el mar calienta, el sol ensombrecido humedece mi piel, y una voz que no escucho, acaricia mi alma, el asfalto es de colores, y he empezado a tomar antibióticos para eliminar las bacterias del virus de la sin razón, para prevenir su contagio.
Ahora me dirás que no me automedique, que los virus no se tratan con antibióticos, que esa no es forma de prevenir, y probablemente tendrás razón, pero necesito hacer algo y he decidido dar un primer paso aunque sea fruto de la desorientación y acabe perdida y sola en algún lugar desconocido.
Sé que los problemas pasan, la tristeza pasa, el dolor pasa, la soledad pasa, la ternura queda, el amor perdura, la esperanza permanece, la amistad existe, la vida no es negociable y que el tiempo se puede detener, porque yo lo he conseguido, y por tanto mi corazón no necesita un reloj para latir.
“Cuando somos lo que hacemos y hacemos lo que somos el tiempo se detiene”
Brisa Urbana

Hoy he cogido unas tenazadas grandes, alguien me dijo que había una cadena, yo no la veía pero he empezado a cortar a voleo entre dos supuestos eslabones. He empezado a percibir un líquido caliente y un dolor desgarrador, no sabía de donde provenía, cuando por fin me he atrevido a mirar, he visto que estaba cortando mi propia piel. De mi lado había una mano y un corazón y sin darme cuenta los estaba rasgando.
Imagen cedida por Miguel
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Cuando pedimos ayuda o cuando la recibimos no estamos dependiendo, simplemente estamos ofreciendo o recibiendo, eso no nos hace débiles, en realidad nos hace más fuertes.
Yo creo que la verdadera libertad nace dentro de nosotros. Es nuestra capacidad para elegir, dentro de los límites externos que nos condicionan. Pero.. a veces me pregunto que significa ser libre, que significa depender, que significa apego. Sin embargo mi pregunta más grande, es si pretender ser libre, autodependiente y sin apegos es una simple utopía. Sigo creyendo que lo que más nos pesa en los demás, son nuestras propias carencias, que nos asusta verlas en los otros y no nos atrevemos a reconocerlas en nosotros mismos, por eso nos dan miedo y nos alejamos de ellas. Es más fácil alejarnos y huir nuevamente, que nuestros patrones se repitan a enfrentarnos a ellas.
Brisa Urbana
En los altavoces del metro se escuchaba una y otra vez una consigna mezclada con la voz metálica que anunciaba las diferentes paradas. Una y otra vez busqué alguna mirada cómplice que como yo estuviera perpleja cuanto menos, pero nadie parecía reaccionar. 
Piel en imagen por Miguel
Podrías pensar en algo suave
por ejemplo por ejemplo... otra piel.
Podrías invitarla
¿A acariciar mi piel?
a mirarla para reconocerla
primero la ha de reconocer
porque las pieles son como las almas,
se reconocen al verse,
se recuerdan,
tienen pensamiento, sensaciones, corazón,
la piel late,
la piel tiene vida propia,
la piel ama,
la piel contiene en cada una de sus partículas la esencia de la vida
porque la vida es placer
y el placer es piel.
Ahora que ellas se han mirado, se han acercado,
tan cerca que han compartido su aroma,
se besan en un beso de bienvenida,
y según se va acercando la una a la otra
no necesitan siquiera tocarse
para saber lo que van a sentir.
Sin palabras,
solo puede hablar la piel,
mi piel te escucha
y al final lo hacen,
se acercan de nuevo, se erizan solo de pensar
en la culminación de su entrega,
se tocan
y en ese mismo instante
estallan como estrellas en el firmamento,
miles de luces de colores pero no se ven
solo se sienten
piel con piel,
acaban de inventar un nuevo mundo
donde solo residen dos habitantes
tú piel y mi piel.
Brisa Urbana