
En los altavoces del metro se escuchaba una y otra vez una consigna mezclada con la voz metálica que anunciaba las diferentes paradas. Una y otra vez busqué alguna mirada cómplice que como yo estuviera perpleja cuanto menos, pero nadie parecía reaccionar.
Tú vida es esté metro repetía una y otra vez la consigna.
Viaja por un túnel, nace en él y al final del trayecto vuelve sobre sus pasos acabando en la misma oscuridad de donde partió. La luz que alumbra tu vida, es artificial, como la de esté metro. El aire ausente, provoca tu asfixia moral. Consume tu tiempo en el trayecto, no tienes ninguna posibilidad de disfrutar con él. No mires a los ojos. No sonrías con la mirada. Si hablas con alguien, sé superfluo, para que profundizar, el viaje acabará pronto, no merece la pena intentar descubrir que se esconde en el corazón de los otros viajeros.
Estas solo. Estas solo. Estas solo. Estas solo. Estas solo.
Estas solo. Estas solo. Estas solo. Estas solo. Estas solo.
La frialdad se podía cortar, mi piel empezaba a tener mal aspecto, no pensaba rendirme pensé que una sonrisa podía cambiarlo todo, y busqué una mirada con quien compartir la mía, cuando encontré una, las lágrimas distorsionaban el color de sus ojos, me fui fijando en el resto de los pasajeros y todos nadaban en esa tristeza de agua.
Entonces me di cuenta, lo estaban escuchando, sí, no solo lo oían, su corazón escuchaba el mensaje, pero nadie hacía nada para acallarlo, sentían miedo a cambiar de vida.
Me puse en pie y sin saber cuando ni como, empecé a gritar
Es mentira, salgamos del metro, fuera brilla el sol. Empuñé la alarma y tiré de ella, el metro se detuvo, las puertas se abrieron, pero nadie salió, seguí gritando, estiré de algunos hacía la puerta pero nadie salía. Tras el silbato que anunciaba el inminente cierre de las puertas salté del vagón, salí corriendo escaleras arriba, sin detenerme, sin mirar atrás, hasta alcanzar la calle.
Fuera, el sol brillaba, el aire era fresco, pero las calles estaban desiertas, miré a mi alrededor y me sentí derrotada, fuera, pese a la luz y la frescura de la mañana, seguía estando sola.
Brisa Urbana