
Imagen cedida por Odyseo
Podría escribir este post sin palabras o con tinta invisible y mientras cada uno de nosotros busca un alma con quien compartir un abrazo como este, sumergir mi propia alma en ese abrazo "el abrazo de dos seres que se desnudan para abrazar piel con piel sus almas y fundirlas". Y decir mientras te miro excepcionalmente sin rubor a los ojos, que no importa que esa frase no sea mía porque en realidad lo es, que no importa que la chica de la foto no sea yo, porque en realidad lo soy, que no importa que el chico de la foto no seas tú, porque en realidad lo eres.
Y mientras recreo la escena en que nuestra ropa esparcida por el suelo, es la única evidencia de nuestra desnudez, porque nos sentimos más vestidos que nunca en nuestra piel desnuda, mientras me dejo fluir en mi experiencia, siento que no estamos solos y que el mundo está lleno de seres que saben amar y abrazarse asímismos en otros. Y me pregunto ¿A cuantas personas somos capaces de querer? Y nos quedamos mudos ante la respuesta que nace en nuestro interior.
Y vuelvo a pensar en que también el amor es tabú en nuestra sociedad, igual que la muerte o el sexo y pienso que quizás la vida sea el mayor tabú al que hemos de enfrentarnos. Pero entonces regreso a nuestro abrazo y me olvido de toda razón y es entonces cuando mi corazón empieza a sentir con toda la intensidad de que es capaz y es entonces cuando se hace inminente mi necesidad de dejar de escribir y solo me permito sentir y dar las gracias por ser mujer, mujer sin explorar.
Brisa Urbana
La imagen es de Eric Boutilier Brown. Gracias Odyseo