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Claraboya

Miller tenía razón

Hay momentos en los que prefiero ponerme una venda en los ojos para no tener que enfrentarme con la cruda realidad. Lleno mi agenda de cosas, de palabras, de halagos, de estímulos externos, de manera que no quede ni tan solo una pequeña ranura de tiempo, no vaya a ser que me de la tentación de mirar hacía dentro y con ello me vea en la obligación de ver mi propia oscuridad y ante eso no tenga otra opción que enfrentarme a ella, como se suele uno tener que enfrentar a estas cosas. En la más absoluta soledad. Pero lo peor de todo es cuando esos "momentos"  ocupan demasiado espacio y demasiado tiempo y sigues sin escuchar esa voz que te grita desde dentro que algo anda mal o que quizás necesito una reestructuración en general. Es algo en mí de alguna manera atemporal.

Y reimprimiendo la frase de Miller del post anterior con tinta de sal en un lugar secreto de mí, esa frase que hoy me llena de esperanza y que le ha dado la oportunidad a alguien de regalarme su verdad, solo la suya pero es suficiente, y le doy las gracias, porque de alguna manera, has sido para mí el eslabón perdido, que me ha ayudado a encontrar la decisión aplazada, no lo he pensado demasiado porque si lo hubiera hecho seguramente habría encontrado nuevas excusas para no hacerlo.

Ya ves en el fondo no nos diferencíamos tanto, los dos somos trapecistas sin red cada uno/a es valiente a su manera, y seguramente ninguno de los dos/las dos estamos exentos de errores. De todas formas yo bastante tengo con ocuparme de los míos, como para ocuparme de los posibles errores de otros. En este momento solo se me ocurre darte las Gracias, porque haya sido o no tu intención inicial me has ayudado.

Un beso a tod@s y muchas gracias por siempre. No me voy, me quedo, solo que de otra manera. Seguiré escribiendo y mi mail está disponible como siempre está todo "arriba a la derecha" :) 

Brisa Urbana

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