A veces dan ganas de arreglar el mundo a martillazos de alma, pero lamentablemente el alma es frágil y no entiende de martillos, o así al menos parece que lo interpretamos cada vez que posamos indiferentes nuestra mirada en las injusticias del mundo para desviarla inmediatamente después, sin prácticamente inmutarnos.
Hoy, como ayer, como la semana pasada, como hace un mes..... un solo vistazo al resumen de las noticias del día de cualquier periódico, era suficiente para erizar la piel.
Sin embargo las peores noticias muchas veces ni siquiera aparecen en los periódicos, las encontramos perdidas en cualquier otro medio. Pero no hay que alarmarse, el ruido y las molestias que puedan ocasionarnos, son rápidamente acalladas por nuestras conciencias consumistas que en estos días de rebajas tienen mucho desgaste.
¿Dónde han quedado agazapados nuestros valores? , ¿Es que nunca los tuvimos?. Sería triste pensar que nacimos con ellos pegados a nuestro ser y al cohesionar con nuestras neuronas en desarrollo, fueron disolviéndose con la misma rapidez que aprendíamos a dar nuestros primeros pasos o a decir nuestras primeras palabras.
Aquí entre mis letras, no puedo utilizar el sonido del alma, mi voz, porque nadie lo escucharía, pero si puedo utilizar la ventana de tu mirada y la sensibilidad de mis manos al acariciar el teclado, para que hoy las noticias de los diarios no nos sean indiferentes, por hoy sólo me pido eso.
¿Te lo pides?
Brisa Urbana