Besos mágicos
Ayer llovió y el olor a tierra mojada, de lluvia seca, cubrió el ambiente, haciendo que una nube densa, se apoderara de mí durante una fracción de segundo, así que me decidí a bajar a la calle para acariciar el aire con mi cuerpo, y entonces me fijé en los charcos que cubrían esos pequeños espacios verdes que hacen más amable mi ciudad de cemento.
De repente volví a ser niña, dando saltos entre los charcos, no importaba si llevaba botas de agua o no, y a mí madre llamándome por mi nombre completo que nunca representaba una buena señal, al mirar nostálgica el último charco antes de cruzar la calle, lo vi, era verde y croaba como si pronunciará mi nombre con suavidad, contrastando con mi recuerdo inmediato.
El sapo me era familiar, casi hubiera jurado conocer su nombre, me miraba entre triste y divertido al ver mis zapatos llenos de barro, que llevaban una confesión implícita (no había reprimido mis ganas en el recuerdo), y llevada por un impulso como si fuera la protagonista de un cuento,le planté un beso en la mejilla, y el sapo, adivinaste, se convirtió en príncipe.
Por raro que parezca el mundo real está lleno de sapos y ranas, que sólo a través de un beso se transforman en príncipes y princesas, nuestro mundo necesita el calor de un beso y cuando el beso es cálido y sincero, la transformación es segura igual que ocurría en los cuentos de la infancia.
Si no me crees solo tienes que probarlo, ni siquiera es necesario un beso en los labios, como había que hacer en los cuentos, un beso en la mejilla, o un beso en la frente, también funciona. Prueba y sabrás si tus besos son mágicos.
Brisa Urbana
15/10/2004 23:36