
Soy una oruga y a pesar de que mi paisaje interior diste aún mucho de la mariposa que quiero llegar a ser, a pesar de que a veces visualizo mis alas como si ya pudiera volar, a pesar de que en algún momento mi ego me traiciona y consigo verme con esos hermosos colores que me hacen sentir un ser especial, aunque solo sea en potencia. Sé que aun soy una oruga.
Pero ahora me doy cuenta de mi gran contradicción, lo único que tenemos en común una oruga y yo es que al final con un poco de suerte las dos seremos mariposas. Yo puedo pensar, sentir, decidir, como, cuando, con quien y para que, ella no.
En mi vida necesito algunos cambios, periódicamente los necesito, el hecho de que no sean demasiado grandes, evita que sienta demasiado miedo a llevarlos a cabo, pero muchos pequeños cambios, hacen que mi vida me resulte un espacio donde me siento llena, donde siento que voy evolucionando paso a paso, y aunque a veces me detengo a descansar, no permito que mi savia se estanque, y si alguna vez me despisto, mi equipo de vida me lo recuerda.
Mi amigo Juglar, está bordando con hilos de seda la imagen de mi blog, pero me está regalando mucho más que lo que se empieza a ver a través de esta ventana, me está regalando una parte de su tiempo y ese es un bien muy preciado.Gracias. En este momento necesitaba un empujoncito y es especial porque contendrá un poco de mí, un poco de otros, un poco de todos, cuando esté terminado, os lo cuento. Por cierto se admiten sugerencias y aprovecho para dar las gracias por todo vuestro cariño, que realmente es la mejor luz que nunca pudiera soñar.
Brisa Urbana