
Últimamente no he escrito mucho, necesitaba ordenarme, me faltaba energía y un ligero caos reinaba en mi interior. Alguien dijo una vez, que la vida nos habla en susurros, que si no la escuchamos, nos habla más alto, y que, si aún así no la oímos, nos grita al oído.
Pues eso es exactamente lo que ha hecho estos días mi vida, me ha gritado, así que, no he tenido más remedio que mirarle de frente y escuchar lo que tenía que decirme.
El otro día esta imagen, regalo de Clooney me ayudo a entender, que a veces el único recurso que necesitamos para escalar el muro que nos envuelve, es una escalera. Que una vez que nos atrevemos a subirla, podemos ampliar nuestro horizonte y que nuestro horizonte, solo conoce el límite que marca el grado de libertad que somos capaces de asumir.
Crecemos sintiendo que todo tiene un final, y vivimos tan convencidos de que esa es la única realidad, que decidimos eludir cualquier compromiso de crear lo que deseamos y nos abandonamos a la corriente. Puestos a abandonarse hagámoslo al amor, al placer, al deseo y a la vida, para que como dice mi amiga Kuan Un solo instante justifique toda nuestra existencia y lo demás sea un regalo.
Brisa Urbana
Gracias Clooney