
"El perdón para el ser humano, es como la luz para la oscuridad"
Demasiada coincidencia. Encuentro bello, pero extraño. Amor gratis. Poema sin rima. Huele hasta doler la hipocresía. Insensibilidad impermeable. Espías en la niebla de mi corazón. ¿¿Amistad?? Nada podrá salvarte. Despegar sin moverte del suelo. Deseo. Se apaga la luz, camino a tientas, dejar de gemir. Ser imán........
Cerca. Más. Tanto, que acabo muriéndome de ti. Desaparecen los acentos, queda el aliento de cada sentimiento, adherido a la piel de mis dedos recorriendo la tuya. Lamer-te, centímetro a centímetro, hasta dibujarte con la boca.
Solo me queda el perdón, perdonarte hasta la locura, dame solo un instante, para regresar y volver a empezar, esta oración de amor.
Brisa Urbana

¿Que refleja nuestra esencia más íntima... ?
¿Cuantos de mis días no vividos, se deslizarán entre las aguas oscuras de las alcantarillas, acercándose al océano de la muerte?
Pero hoy, siento la paz que da la confianza, la belleza que se refleja en mi mirada cuando se detiene en la tuya. Hoy, siento un cosquilleo de placer, que me recorre tramo a tramo la piel, dejándome el rastro húmedo de la huella de tus labios. Hoy, siento mis manos entrelazadas a las tuyas, aunque estemos en distinta habitación. Hoy realmente siento que viajo sin necesidad de avanzar. Hoy, vuelvo a escribir con la punta del corazón, recién afilada, con la frescura y la energía que se siente al respirar profundamente, sin apego al aire y me siento crecida como se crece el amor cuando se ama incondicionalmente.
¿Imaginas... Imaginas que deseará contener el aire, por miedo a que se terminará...?
Respiro y mientras lo hago, agradezco ese aire fresco que me acaricia por dentro y me da vida y lo dejo salir, sin apegos. Hoy viajo ligera de equipaje, tal vez por eso me siento volar entre el cielo y la tierra, entre tu corazón y el mío.
Gracias por escucharme, por viajar conmigo, por ayudarme a llevar en algunos tramos la mochila, por hacerme sentir que es fácil interpretar los planos, por recordarme, que el mapa no es el territorio.
Claraboya ha cumplido en el mes de abril cuatro años y a través de ella ha pasado tanta luz que en más de una ocasión, me he sentido deslumbrada por su belleza, a cada una de vuestras luces gracias. A ti que hace tiempo que no nos sabemos de alguna manera te sigo sabiendo porque hace tiempo que formas parte de mi.
Brisa Urbana

Congelar un instante mientras lo vivo, para evitar que pase a formar parte de mi lista de recuerdos, es algo así como detener el tiempo, darle calor, convertirme en minuto, jugar entre su minutero, a ser infinita.
Nadie puede cambiar su historia, pero sí la manera en que experimenta de nuevo lo vivido. Quizás por eso, hoy esa imagen me expresa tanto, porque a veces hay momentos, en que por su interminable calidez, permanecen siempre en mí y el paso del tiempo no los deteriora, sencillamente han pasado a ser yo.
Y llegada a esa última reflexión, me doy cuenta, de que ya no necesito congelar ni tan solo un minuto, porque eso que soy, existirá siempre, incluso en el instante, en que la palabra siempre, pierda su significado, algo de ese siempre, seguirá permaneciendo en mí.
Brisa Urbana
Imagen: J.R. gracias por regalarme tiempo.

"En ocasiones, es necesario romper un cristal, para poder mirar a través suyo, cuando nuestra mirada se empaña" Brisa Urbana
Hoy me he despertado pensando que a veces es como si existieran muchos "yo" que viven vidas diferentes, en función del día de la semana que marca el calendario o de la hora que señala el reloj, como si mis archivos personales fueran compartimentos estanco apenas comunicados entre sí. Lo justo para ponerse al día y facilitarse la labor.
¿Cuantas vidas somos capaces de vivir en una sola vida? ¿Cuantos yo, componen nuestro yo global? ¿Cómo hacer para unir todo lo que somos y ser más grandes y así tal vez mejores?
Hoy busco ser, un todo, para compartirme con otros todos, en un perfecto engranaje, quizás sea la única manera de caminar en armonía, aunque para ello sea necesario que a mís oídos llegue el ruido de unos cuantos cristales rotos y de esa forma, poder seguir viendo el mar.
Brisa Urbana
Foto: Brisa Urbana
Creado por Brisa Urbana
¿Quien no ha tocado alguna vez el aire?
Todos hemos tocado el aire. Lo hemos visto actuar infinitas veces, entre caprichoso, tierno, cálido, bravo, suave, sin escrúpulos, tórrido y fugaz. Lo hemos sentido, paseándose a su antojo, jugando entre caricias con nuestra piel. Podemos disfrutarlo, padecerlo, sentirlo, abrazarlo, pero seguramente ninguno de nosotros, ha logrado atraparlo, es algo intangible, pero muy real.
Igual sucede con nuestros pensamientos, ellos son una especie de aire, cuyos efectos sentimos, pero que a duras penas podemos controlar, tampoco podemos atraparlos, pero si transformarlos. Supongo que somos hijos de un mundo en el que lo material es lo único que parece tener valor, donde una vez más se repite la historia de ver para creer. Somos fruto de la ciencia y quizás aunque pueda parecer contradictorio, dejamos poco espacio para el desarrollo.
Internet supone quizás un cambio en nuestra manera de diferenciar lo tangible de lo intangible, muchos de nosotros hemos aprendido a utilizar esta poderosa herramienta, para comunicarnos, para descubrir que a veces lo intangible, lo que nunca hemos tocado aun, es un ser maravilloso ser humano, a quién no necesitamos ver para creer en él.
Como el aire nos oxigena las entrañas del corazón, es solo un vehículo más para viajar hasta otras personas. Es posible que también sea una forma de comunicarnos donde maquillar nuestra debilidad, nuestros defectos, nuestra soledad, sea más fácil. Sería bueno que fuera un medio y no un fin, pero en cada uno de nosotros está la posibilidad de elegir el uso que le damos y que nos de en lugar de quitarnos. Lo bueno de todo esto es que podemos utilizar su patrón para otros usos en nuestras vidas y así sentirnos más grandes, más libres, más tangibles, más confiables y confiados, en definitiva MÁS.
Brisa Urbana

Hoy es fácil sentir la belleza. El calendario me devuelve una fecha, veinte de marzo. Abro la ventana de mis ojos y pienso en flores, como si de pronto, hubieran brotado de ninguna parte. Mi vida se llena de ellas, su color empuja apremiante, entre tanto luto. Ni siquiera el frío las detiene. Valientes se arremolinan entre la niebla, dando lugar a pequeños rayos de sol.
¿Cuantas primaveras tienes? Se preguntan los inviernos de nuestras vidas. Una vez más eliges la estación en la que te proyectas hoy. Hay, quien aun cree, que las estaciones son solo cuestión de climatología, pero el frío que no se siente en la piel, endurece el corazón.
Cuando nuestras miradas son cálidas, descubren facilmente la calidez de todo lo que les rodea. Vístete de primavera, porque el colorido de una sola flor, viste de esperanza la desnudez más sobría de cualquier alma.
Brisa Urbana
Foto: Brisa Urbana

Hablar mirándose a los ojos, adivinándose, sintiendo las palabras antes de escucharlas, intuyéndolas, es poder sentir que aprendes de ti mismo a través de los silencios de la persona con quien te estás comunicando, es una especie de hablar sin hablar en el que se puede decir todo sin apenas decir nada. En esas ocasiones, con esas personas con quien para hablar apenas se necesitan palabras, es cuando más cerca me siento de mi propia voz, esa voz que cuando más resuena, es cuando apenas la oigo.
Hoy me ha venido esa imagen al corazón, la que ilustra el blog, contundente. Me impactó, la fuerza de su mirada, que asocié a nuestra propia realidad. Lo lejanos que nos podemos sentir unos de otros, cuando estamos al alcance de nuestras manos. Darnos la vuelta, avanzar hacía la mirada de alguien, evitaría probablemente la necesidad de generar informes como los que ayer aparecían en las portadas de muchos medios de comunicación. Nuestra salud mental se debilita. Y no damos, con las medidas preventivas para evitarlo.
Quizás sea nuestro corazón el que se está debilitando. La soledad, el virus que se nos contagía, entre tanta comunicación que no se da. Es posible que la medicina alternativa en este caso, tenga uno de los costes más bajos y unos resultados tan altos, tan significativos, que ni siquiera nosotros, tan poco ecológicos y naturales para tantas otras cosas, podamos o deseemos dejar escapar la oportunidad de sanarnos y sanar con ello a otros.
"Date la vuelta"
Al otro lado, tal vez un ser humano como tú también se la esté dando, mírale a los ojos y escucha su mirada, tal vez las palabras lleguen luego, pero si no aparecen, ten paciencia y vuélvelo a intentar, dicen, que no existe el fracaso, solo existe el aprendizaje, así que anímate y aprende. Yo estoy en ello.
Brisa Urbana
Autor esculturas: Gustav Vigeland
Fotos: Brisa Urbana

" La vida es movimento y reposo ".
Creo que es una practica Zen o una practica de todos incluso cuando no practicamos nada. Hoy como siempre, deseo esa dualidad para poder andar y observar el movimiento de mis pies al hacerlo.
Brisa Urbana
Imagen: Relax de Pigazo

Podría decir aquello de "A veces oigo voces" intuyo que alguien más se podría sentir identificado con esa expresión y es que el interior de nuestra cabeza, al menos de la mía, se convierte en el centro de reunión de una especie de gallinero, sin orden ni concierto, donde todos los pensamientos cacarean a la vez en un canto ilegible de limitantes órdenes, al acecho, esperando saltar en el momento menos oportuno. Eso a veces me genera un poco de tensión, sobre todo ahora que las tengo clasificadas, por tamaño, color, peso, tono, imagen, sonido e intención.
Así que he pensado enseñarles técnicas de comunicación a mis gallinas, a ver si funciona y al menos ya que seguramente seguirán diciendo la suya, lo harán de una manera menos invasiva y es que, eso de que boicotearme desde mi propio interior empieza a cansarme.
Buscar un poco de calma para nuestra mente es un regalo que nos hacemos, hoy he pensado buscar un rincón muy grande de calma, una experiencia desde mi mirada, que ofrezco a la tuya. Para así respirar esa luz del final de una tarde, de hace algún tiempo, que hoy recupero como si pudiera lograr la magia de su belleza.
Brisa Urbana
Imagén: Brisa Urbana

Quizás por lo acelerado de los días, que a veces se suceden como si fueran impulsados por una de esas ruedas que giran sin cesar, necesito detenerme con frecuencia, para saborear la lentitud y observar lo que sucede en mi interior, lo que me pasa por la vida, son instantes que me llenan de sus miradas.
Hoy me he levantado con un cansancio difícil de expresar, pero de pronto mientras tomaba un café, me he sentido afortunada, por la suerte que tengo de poder disfrutar de este momento, aunque este momento para ojos extraños pudiera ser nada.
Para mí representa estar viva, poder ver el sol, sentir una caricia, tener en quien pensar y quien me piense, sentir la ilusión por las pequeñas cosas que se convierten en inmensas, sentirme querida y poder querer, tanto, que a veces parece como si hubiera llegado a un límite, para descubrir en el segundo siguiente que no existen límites para el amor, que todo cabe en un corazón y es entonces cuando descubro el infinito.
Brisa Urbana
Imagen: Brisa Urbana

"Mi camino está atravesado por un único hilo que lo une todo" Confucio
Hay instantes, que me dejan abierta a sensaciones recién descubiertas, no importa en realidad las veces que haya podido vivir una experiencia similar, siempre será como la primera vez. Me dejo ir y al hacerlo es como si me quedará pegada a mí, acariciada por mi propio ser y en esos instantes es cuando más unida a un entorno, en el que cabe todo, me siento.
Y cuanto más entiendo de las diferencias de los demás, más iguales nos encuentro. No deja de sorprenderme el hecho de sentir, que son precisamente esas diferencias las que nos vinculan a los unos con los otros y nos reducen a una expresión mínima que nos engrandece.
Despertar, es algo que hacemos cada día. Pero que ese despertar adquiera una connotación única, depende de la mirada con que recibamos la caricia de ese amanecer. Esa caricia que me eriza la piel del alma, mientras tu mano la abraza y es que, como bien dices - Lo que no nos hace vulnerables, nos hace más fuertes-.
Brisa Urbana
Imagen: Maribel Moreno

Miro hacía arriba, un reloj me vigila desde la pared de enfrente, me mira inquisidoramente, empujándome con el látigo riguroso de su minutero, como si no contara mi opinión, de como medir el movimiento de mi vida, el transcurso de mis días. Sin embargo hoy, no estoy dispuesta a dejarme amedrentar por su rigor, sigo caminando a mi propio ritmo, como si el camino que estoy trazando en este momento, fuera lo único real de mi existencia, lo único que importará.
En este momento no me importa mucho llegar demasiado pronto, no contemplo la posibilidad de llegar demasiado tarde, quizás por que de una forma intuitiva siento que el momento en el que llegue, será el momento adecuado para hacerlo.
¿Hacía donde voy? No estoy muy segura de ello, pero creo que eso tampoco importa demasiado al menos por esta vez, así que a pesar de que el sentido de la orientación no es el mejor de mis sentidos, va a ser imposible que me pierda. Creo que éste, va a ser uno de mis mejores viajes. Vuelvo a mirar el reloj de tiempo, sigue marcando la misma hora que antes, seguramente mi determinación le ha disuadido de su cruel misión. Ahora yo soy la única que decide cuanto tiempo pasa de un minuto a otro, durante unos instantes una densa quietud me alcanza, me observo, estoy paralizada, logro arrastrar mis pies, mientras las manecillas del reloj enloquecen para recuperar el tiempo perdido.
Brisa Urbana
Fotografía: Brisa

Dicen que expresar nuestras emociones no solo es necesario, sino imprescindible. Dicen que controlarlas es insano, nos hace renunciar a nuestra esencia, nos hace olvidar, nuestro signo del alma y eso implica que de alguna manera renunciamos a aprender nuestras lecciones de vida. Quizás por eso repetimos curso una y otra vez.
El tiempo pasa demasiado deprisa, no nos queda tiempo para observar como transcurre y a veces nos dan ganas de romper el molde donde nos han encasillado y las limitaciones del tipo stándar en el que nos encontramos dibujados.
En la actualidad, existen infinidad de talleres para recuperar a nuestro niño interior, innumerables cursos para descubrir quienes somos, para aprender a gestionar nuestras emociones, pero parece de locos que a la vez nos bombardeen con mensajes que nos incitan a la búsqueda de un prototipo de belleza, donde lo único que parece importar es la imagen externa que ofrecemos a los demás.
En un mundo cada vez más sordo, a veces gritar se hace necesario para hacernos oír y lograr nuestros deseos, la peque de la foto parece tenerlo claro. ¡¡Basta!! ¿A que dices tú, basta ya?
Brisa Urbana
Fotografia:DarcoTT
"Las huellas que dejas en el camino de la vida, no dependen solo de los zapatos que utilices, sino de tu manera de transitar por él" Brisa Urbana
Hay escenas cotidianas, difíciles de imaginar, si no fuera, por la locura de ser testigo, empujada a su puerta entreabierta, sin posibilidad de huída, no me queda otro remedio, que incorporarme como un elemento más de su paisaje. Escenas que se desarrollan entre miradas que se retan entre sí, distantes, sombrías, vacías, inexpresivas, dolidas, solas. Dentro llueve. En el vagón, el aire parece solidificarse. Cuesta respirar. Tiemblo.
Mientras la humedad, va corrompiendo lentamente su interior, el frío se va apoderando como lava que avanza hacía el centro del universo de sus ojos y el alma tiembla de ansiedad, mientras un grito empaña con su silencio la pequeña estancia. Huele a tristeza y a impotencia. Es una especie de olor a moho, que se te pega a la piel. Ya en la calle, ni siquiera la cortina de lluvia que me empapa, logra arrastrarlo fuera de mí.
Ellas, me siguen, con su pulso de palabras, ya no puedo escuchar sus miradas, pero la contundencia de su dolor, de su dependencia, de su delgadez, camina a mi lado. La más delgada, casi grita -Que come, que no vomita, que no mienta, que solo necesita su ayuda y confianza-. La otra encierra su grito en una pregunta ¿Te miras al espejo?, ¿A quien quieres engañar.... ? Una lucha en la que la derrota parece alcanzar a los dos bandos. Solo el amor y el apoyo adecuado, puede ayudar a vencer esa terrible enfermedad. Huellas rosas, pero con calaveras dibujadas en su tela, avanzan, en un deseo de encontrar su propio camino.
Brisa Urbana
Fotografía: Brisa Urbana